La huerta escolar de La Gran Colombia: una experiencia que conjuga el aprendizaje, la recuperación y el sentido de pertenencia

La huerta escolar de La Gran Colombia: una experiencia que conjuga el aprendizaje, la recuperación y el sentido de pertenencia

La comunidad educativa del Liceo Departamental lideraron la recuperación de la zona exterior de la sede La Gran Colombia.


  • Una docente de ciencias naturales junto a sus estudiantes de grado cuarto lideran la huerta escolar que promueve el autoabastecimiento.

 

  • Un mural de la calle séptima selló el trabajo en equipo entre integrantes de la comunidad educativa para recuperar un espacio escolar.

 

Santiago de Cali, 28 de junio de 2024

La unión entre los integrantes de la comunidad escolar de la sede La Gran Colombia, adscrita a la Institución Educativa Oficial Liceo Departamental, ubicada en el tradicional barrio Alameda, logró recuperar la fachada que se encontraba en deterioro mediante la construcción de una huerta escolar y el embellecimiento de la zona que colinda con la calle séptima, al sur de Cali.

Sara Serna, docente de primaria, explicó que “la huerta nació a partir de una pregunta que hice en clase, hace tres años y fue “¿de dónde vienen las frutas y hortalizas? Los niños respondieron que venían del supermercado. Luego, les seguí preguntando que de dónde provenían antes de llegar al supermercado y no supieron responderme. Eso me indicó que no tenían claridad frente al proceso de la agricultura”.

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De esta manera, la maestra de ciencias naturales decidió aprovechar un espacio de la parte trasera de la sede escolar que estaba abandonado y con escombros para cosechar su amor por la agricultura y así, empezó a soñar en una huerta escolar que, tres años después, se convirtió en una siembra de papaya, espinaca, tomillo, plátano, albahaca, orégano, tomate, ají, yuca, zapallo acompañado de plantas polinizadoras. La granja escolar es fruto del trabajo conjunto con sus estudiantes de grado cuarto y los padres de familia.

“Invité a madres y padres de mis estudiantes para contarles la idea de la huerta agroecológica escolar, les dije que se requería picar, levantar roca muerta y hacer el reemplazo paulatino por tierra abonada, lo que exigía tiempo, fuerza de trabajo y costos. A ellos les gustó el proyecto, entonces adecuamos el espacio y empezamos a sembrar de a poquito, se canalizaron aguas, se nos inundaron las primeras cosechas pero al final lo logramos”, cuenta la profesora Sara.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, específicamente Hambre Cero, fue uno de los temas con los que se vinculó este proceso de aprendizaje para la comunidad educativa lo que permitía a su vez, que los estudiantes se familiarizaran con la sostenibilidad, asegurando algunos alimentos en casa. “Acá estudian muchos niños con muy bajos recursos económicos, entonces siempre que hay  cosecha, se reparte entre ellos. Y fue así como esa pregunta inicial que hice en clase hace tres años quedó materializada y resuelta mediante la vivencia de los niños huerteros que año tras años se empoderan, conocen los procesos y siguen aprendiendo”.

A este gran esfuerzo, se sumó el deseo de recuperar la fachada de la calle séptima que se encontraba  abandonada, situación que convocó a los maestros de primaria de La Gran Colombia a embellecerla mediante la adecuación de la pared en la que se pintó un colorido mural como símbolo que sella el sentido de pertenencia de los integrantes de la comunidad educativa.

“Anteriormente, cuando salíamos con los niños a la huerta, dado que esta colinda con la calle,  veíamos muchos habitantes de calle que en ocasiones estaban consumiendo drogas, otras veces olíamos heces humanas que reposaban en el andén, entonces ellos, al ver a los niños, empezaron a correrse hacia la pared de atrás. Después de un tiempo, tomamos la decisión de habilitar la puerta de la calle séptima para que, con el flujo de estudiantes y padres de familia, se iniciara un proceso de apropiación de los espacios pedagógicos y, nuevamente, de la mano de esos mismos padres de familia que participaron en la construcción de la huerta, decidimos pintar un mural y embellecer nuestra sede”, detalló la docente.

Fue así como mediante diferentes actividades como el jean day y la venta de lechona, se recogieron los recursos financieros destinados a la compra de estuco, pintura y la mano de obra del mural donde reposan las huellas en pintura de las manos de directivos docentes, maestros, administrativos, madres, padres de familia y estudiantes que han sido parte de este proceso estrechamente enlazado con lo que vive actualmente Cali, ciudad que abandera la recuperación y transformación del distrito, ciudad donde el mundo tiene puestos sus ojos gracias a la pujanza y resiliencia de sus habitantes, lo que la hizo merecedora de ser lugar de encuentro de la COP16, la conferencia internacional más importante del mundo sobre biodiversidad que se llevará a cabo entre el 21 de octubre y el 1 de noviembre de 2024.

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Silvia C. Ortiz Burgos

Comunicaciones Secretaría de Educación de Cali


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Fecha de publicación 28/06/2024
Última modificación 28/06/2024
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